Metallica: the Unforgiven. ¿Qué diferencia hay entre una luz infinitamente brillante y unas tinieblas infinitamente oscuras? Fúndase el universo en lo inefable. Una inexplicable diferencia en lo inefable dio lugar a lo creado. He de volver a leer Absalom, Absalom. Dígame dónde puedo encontrar la tumba del Unforgiven. Mi caminar sigue los paisajes de Tapies. Me disuelvo en superficies que me multiplican. No sabía que había tantas almas en mi alma: un alma de almas. Por eso no me encuentro. Una atracción fatal me arrebata a los infiernos del deseo. Es la diferencia de las diferencias concentradas en un símbolo: el infierno de la ingenuidad de un cuerpo humano. ¿Puede uno nadar en el fuego eterno? Para nadar en el fuego eterno uno ha de dejar de ser uno y llamarse Legión. Volvamos al principio. Apretaba con una palanca un huso de rosca que ejercía presión sobre unas prensas calentadas internamente a vapor que a su vez ejercían también presión sobre unos moldes de goma cruda lista para ser vulcanizada y así formar una pieza de aplicación eléctrica. La soledad de la calle me llevaba a una insatisfacción incierta. El mundo era algo cuyo significado no estaba a mi alcance. Internamente desconcertado. La subjetividad nunca encuentra apoyo en la abstracción del alma. Un edificio viejo y abandonado.
Ese era el final de la calle solitaria recorrida por un alma abstracta. Gatos viviendo en la oscuridad húmeda de un solar desagradable. Un día contemplamos un cielo intensamente azul desde las colinas de Balcones Fall. Soplaba la brisa seca que provenía de Llano Estacado. Hay futuro. Hay un rollo de pergamino que se llama el Libro de la Vida y se extiende por todos los cielos visibles e invisibles. He encontrado el relato de una bruja que habita mis profundidades arquetípicas y sus palabras despedazan mi carne a trozos. Lo insoportable se traduce en calmada angustia después de divisar el Camino de Dharmat: Luz, Oscuridad. Fundidos en un Espíritu Absoluto tras desarrollar el concepto abstracto. ¡Oh! Hegel, tu dialéctica no acaba de soldar la grieta entre el espíritu y lo sensible. Hubo un tiempo en que coger un tren era una aventura en si mismo recorrido mirando el paisaje por la ventanilla sin descanso. Luego vino otro tiempo en que coger un tren era sustentar un intervalo de tiempo de un destino al que nunca se quería llegar. Me he enfrascado en Alan Parson Project. La redención mesiánica se puede sentir y palpar a través de la música. Toda música es un juego de sonidos que nos trasportan a través de una perfecta metafísica ondulante plena de obstáculos, accidentes, subidas, bajadas, pliegues, repliegues, superficies lisas o estriadas; vértigos en toboganes de pura intensidad.