Mi personaje ha decido borrar el significado común de las cosas y darles otro nombre. Así que esa taza de café ahora la llama "juiko", esa ventana es "climo-sorta", esa estantería "maffta-glpa". el burro que rebuzna en el prado es "Ploña". Ha reconstituido el mundo con sus propias palabras. Ahora tiene dos mundos: el de afuera, el mundo común, y el suyo propio. Además tiene su propio nombre desconocido para el resto de los humanos.
Su proyecto es
cambiar también el alfabeto y entonces esa su realidad se haría más dificil de
penetrar para el extraño. Y en ese caso todos pasamos a ser extraños. Me ha
enseñado un texto suyo bajo los nuevos símbolos y me resulta efectivamente
incomprensible, pero él es feliz leyéndolo y se ríe, se siente agusto consigo
mismo. Me ha dicho en secreto que cree hay una comunidad en algún sitio de la
Tierra y del mismo universo que comparten ese idioma. Que en realidad hay otros
mundos y otros significados fuera de los comunes.
Pero también me ha dicho que al enredarse en el juego de símbolos ha conseguido profundizar más en su lenguaje secreto y ahora hay muchas más capas de significados que representan mundos y paisajes y personajes desconocidos. "Es una maravilla" lo que estoy descubriendo. No te puedes imaginar", me dijo.
Mi personaje
sigue funcionando en la vida "real" y común de este planeta, pero
tengo la impresión que lo está haciendo como un autómata. Es decir, su cuerpo
visible se mueve como una máquina robótica, un cuerpo automatizado que trabaja,
conduce su coche, es padre de familia, cocina en casa, hace la cama, ama a su
mujer y a sus críos. Hasta el perro y el gato reciben "cariño" y
"afecto" de mi personaje. Y sin embargo su alma no está ahí. Siento
que su alma no vive en la misma esfera que nosotros. Su alma está en la dimensión
de sus símbolos, lenguajes secretos, paisajes y panorámicas que no soy capaz de
ver, ni menos entender.
Mi personaje ha
conseguido mantener su cuerpo en nuestra vida común usando las palabras que
usamos y haciendo lo que se supone que ha de hacerse para ser normal, pero yo
sé que su alma sabe ya reencarnarse o materializarse de muchas maneras más y en
otros registros y en otras dimensiones. Lo intuyo cuando hablo con él, cuando
su voz se trasforma al tratar de explicar sus profundidades. Sus códigos
simbólicos, sus combinaciones se han complicado más con nuevos programas que
solo él domina y explora.
Un día su cuerpo
apareció inerte, sin vida en su cuarto. Sin embargo en la pantalla de su
ordenador dejó una extraña señal codificada con una mano amarilla diciendo
adiós. Mi personaje había decidido dar por cumplida su aventura en esta Tierra.
Ahora quién sabe qué nuevas vidas está viviendo. Deja una viuda desolada y unos
hijos ya crecidos. Nunca su cuerpo terrestre había dejado de quererlos y darles
todo aquello que necesitasen.
Mi personaje es ahora una ausencia triste, pero esperanzadora. Una prueba para mí de que este mundo podría abrir puertas a otras dimensiones ocultas si tuviésemos la motivación, la intensa y oscura motivación de reconstruirlo de otra forma o formas paralelas.
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