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viernes, 30 de julio de 2010

LLEGADA A ISRAEL

Después de un largo viaje de avión: Asturias-Madrid, Madrid-Bruselas y Bruselas-Tel Aviv, por fin hemos llegado a Israel.

El Aeropuerto Ben Gurión es la primera impresión que tengo y decir que hace 5 años que lo hicieron nuevo o lo reconstruyeron y es de arquitectura supermoderna con espacios amplísimos y al mismo tiempo acogedor.

Son las 2:15 de la mañana y estamos en el hotel Dan Panorama no muy lejos de la ciudad antigua de Yaffo. Yaffo y Tel Aviv forman una misma zona urbana, pero Yaffo es algo más destartalado. Yaffo fue una ciudad árabe en su época y aun creo que sigue teniendo cierto porcentaje de población árabe, pero eso no lo veo desde el 15 piso de este hotel.

Ahora me asomo y qué veo a las 2:30 la mañana desde este 15 piso?..... (un momento)

Una avenida costera, una avenida con edificios altos que va en dirección centro de ciudad. Coches, taxis, etc.. Temperatura 27 grados.

Shalom

Vital/Nesalem

TEL AVIV, REHOVOT, ASHDOD, JERUSALEM

Tel Aviv. Salimos del hotel, nos recoge Emmanuel el chofer y guía del grupo y, después nos dirigimos al museo de la Diáspora situado en la Universidad de Tel Aviv. Emmanuel nos repite un par de veces que Israel no tiene nada de materias primas, nada de recursos naturales como tienen otros países, pero que tienen y cuidan la materia gris de su juventud porque eso es el futuro de su país. Nos habla de la dura selección que se hace en Israel para entrar en la universidad estatal, y, quien no entra en ella tiene que ir a las universidades privadas que salen mucho más caras. Parece bastante diferente a España donde todo el mundo entra en la universidad sin mayores problemas, pero que a la larga va rebajando los niveles de exigencia, o, por lo menos se intentará para no “defraudar” a nadie. La extensión de la universidad es considerable. Podemos ver las diferentes facultades y el campus ajardinado. No hace mucho calor, pero el poco calor que hace es húmedo.

Entramos al museo de la Diáspora donde hay una placa que dice: Esta es la historia de un pueblo que habiendo sido dispersado por todo el mundo, sin embargo permanece siendo una sola familia. Una nación que una y otra vez parecía condenada a la destrucción y, sin embargo, se tornó a levantar de sus ruinas. Vamos así repasando la historia del pueblo judío a través del mundo en forma de fotos, maquetas y de sinagogas que adoptan y asimilan los estilos arquitectónicos de los diversos países donde han servido de centro de culto y vida social. Vemos escenas de las principales fiestas judías: la Pascua, Purim, Hanukka, bodas, circuncisiones, bar mitzvahs, etc. Tel Aviv como ciudad produce una impresión de actividad, de trabajo, de negocios. No es una ciudad que a simple vista resalte por ser vistosa o elegante; hay rascacielos que muestran el puje económico que representa, hay tiendas de todo tipo, hay amplias avenidas y calles normales sin mayor estética que ciertas construcciones utilitarias y funcionales que han servido y sirven para construir una nación de emergencia. Destaca un tipo de bloque de viviendas que luego se repiten en Rehovot y otros sitios, supongo. Son las viviendas que recibían a miles de inmigrantes de muchos países y muchos llegaban sin nada y listos para comenzar una nueva vida en el Israel soñado con ayuda del Estado que subvencionaba todas sus necesidades hasta que lograban reiniciar sus vidas.

Después de esta visita fuimos a ver el Instituto de Ciencias Weizman. Allí está el mausoleo donde está enterrado este hombre de ciencia que también fue presidente de la nación en los años después de la independencia hasta el 1952, estando de primer ministro a David Ben Gurión. Toda una institución dedicada a la investigación en todo campo de la ciencia y tecnologías de vanguardia con profesores que viven allí mismo en buenas casas ajardinadas y con comedores buenos y baratos para que el tiempo esté plenamente dedicado a lo esencial. De nuevo Emmanuel, el chofer y guía nos repitió la misma frase: No tenemos nada, pero si materia gris….etc.. Esto mismo lo repitió en Ashdod que fue otra de nuestras visitas durante el día.

Estoamos en Jerusalén y hemos paseado por las cercanías del hotel en una zona que nos sorprende por la educada forma de conducir, las tiendas yuppies, la gente respetuosa, etc. Nos ha sorprendido mucho la entrada a Jerusalén. Es una ciudad que promete y mañana hablaré de ello. Hay mucho más que contar pero Ana me dice que el partido de España-China ¿ ¿Era China contra el país que juega España? Va a empezar y lo ponen en pantalla gigante en el lobby del Dan Panorama.

Hay mucho que escribir, mucho…
Vital / Nesalem

MAR MUERTO


Hemos flotado en el Mar Negro. Me he embadurnado de barro y lodo porque según Emmanuel, viene muy bien para molestias musculares o problemas de piel como la psoriasis. No padezco soriasis pero es un placer embadurnarse con barro dentro del Mítico Mar Negro cuta salinidad y contenido en minerales te permite flotar sin nadar. Doy fe de que es así, pero hay un problemilla: cuando tratas de ponerte de pies no puedes y el agua te torna a posición supina como cuando pretendes hundir un globo en el agua y el globo te opone una fuerza sorprendente. Como no puedes nadar de modo convencional te ves en situación extraña: tienes que relajarte y seguir echado flotando.

La playa es particular y pertenece al kibutz En Gedi. Desde la playa y mirando a los montes del desierto de Judea, no muy lejos, están las cuevas de Qumram donde aparecieron los manuscritos del Mar Muerto. Más tarde pudimos verlas algo más cerca. Allí un grupo de los llamados esenios se retiraron a una vida comunitaria para practicar la Torá de una manera más pura, alejados de la influencia del Templo en Jerusalén. Hay veces en que uno puede acercarse a los lugares físicos donde tuvieron lugar acontecimientos históricos que se pierden en la lejanía de los siglos y que ya forman parte del territorio de la imaginación personal, de los rincones míticos en nuestra alma, a donde llegamos siguiendo los caminos de la nostalgia creativa, de los misterios que nos hacen revivir la historia como arquetipo universal. Qumram y los esenios forman parte de ese imaginario producto de lecturas, de un interés particular por una época en que se gesta el mesianismo, las esperanzas apocalípticas entre las cuales también se gesta el cristianismo. Los esenios forman en Qumram una extraña comunidad que anhela recuperar el auténtico significado de Israel como pueblo elegido de Dios, separándose de un Templo ya contaminado por un sacerdocio corrupto y vendido al invasor romano. Es destino de los esenios de Qumram es la separación, el exclusivismo, la lucha contra el mal el cual conciben como próximo a su fin cuando el príncipe Justo venza a al príncipe de la mentira en un combate cósmico y por eso ellos han de vivir la ley en su máxima pureza. Ellos son el Nuevo Israel.

Y allí estaban, a la vista, con el Mar Muerto como trasfondo, las cuevas donde un pastor árabe encontró los famosos rollos que mañana veremos en Jerusalén en el museo de los manuscritos del Mar Muerto. Real, pero extraño ¿Cómo forzar la imaginación hacia aquella época cuando nos suena el móvil en un instante, cuando nuestras tarjetas de crédito nos permiten in a Jerusalén y dormir en buenos hoteles, pasear por elegantes paseos llenos de judíos americanos y otros peregrinos de la posmodernidad con el portátil bajo el brazo y capaces de ver el mundo a través del Google Earth?

Pero antes habíamos estado en Masada y Masada requiere otra crónica aparte. La montaña de unos seiscientos metros bajo el nivel del Mar Muerto, o sea 200 sobre el mar. Estamos en el desierto de Judea. Subida en teleférico. Calor. Desde arriba se ve toda la planicie al lado del Mar Muerto. Se ven también los campamentos romanos que a base de testarudez y demostración de fuerza y paciencia lograron romper las murallas de la fortificación herodiana en aquel momento en manos de los rebeldes zelotas liderados por Jonathan. Cuando llegaron a entrar novecientos zelotas y sus familias se habían suicidado de manera colectiva.

En Israel nadie te asedia pidiendo por las calles, se conduce de manera decente y normal, nadie te regatea por los precios porque hay precios como en cualquier país civilizado. Es un país con buena actitud hacia el turista, y buenas infraestructuras. Pero de eso habrá más.

Vital/ Nesalem

JERUSALÉN


En Rehovot mirábamos el puerto desde la colina de Jonás. Parece ser que la ballena de Jonás lo arrojó al mar en la costa de Azoto que era como se llamaba en aquellos años esta ciudad. Ahora Jonás goza de una estatua que conmemora tal acontecimiento y la estatua es una ballena o algo así. Desde esa colina se puede ver el puerto, el más importante de Israel después de el de Haifa. Es a este puerto precisamente a donde llevaron el barco de los “pacifistas” la marina israelí. Pero desde la colina se puede ver todo un gran complejo de industria petroquímica y otras industrias. La ciudad quedaba a nuestra izquierda con sus edificios grises o blanquecinos y los bloques de barriadas hechos con la urgencia que requería una inmigración masiva. Israel ha venido experimentando muchas de estas “aliyahs” o inmigraciones a la tierra de Eretz Israel.

Con la vista de la ciudad a nuestra izquierda Emmanuel, nuestro guía, nos señaló los edificios dónde habían caído dos cohetes Katiuska lanzados por Hamás desde Gaza hacía unos tres años. Hubo muertos y heridos. También nos habló de lo que supone vivir siendo objetivo de Hamás por un lado y de Hezbolá por el otro. Si los cohetes de Hamás tienen un radio de 40 km, los misiles de Hezbolá lo tienen de 300. Es vivir en la constante inseguridad. Para neutralizar tales ataques Israel ha desarrollado un sistema de misiles que detectan el momento de salida de dichos misiles y los destruyen antes de que causen destrozos. Antes de venir a Israel pensábamos que veríamos al ejército patrullando por muchos sitios, quizás haciendo controles en las carreteras o en las calles; pero la verdad es que hasta el momento la vida israelí parece transcurrir con absoluta normalidad.

Es el tercer día en Jerusalén, pero hoy hemos empezado a visitar la ciudad per se. Hoy hemos subido al Monte Scopus donde está situado el cementerio británico de los muertos en la primera guerra mundial y en los años de mandato palestino. Más allá está la Universidad Hebrea y luego pudimos bajar hacia el Monte de los Olivos donde se puede ver la Jerusalén antigua amurallada con murallas turcas del siglo XVI y no las de la época de Jesús las cuales fueron arrasadas por los romanos en el año 70, aunque luego hubo más murallas con los bizantinos, con los árabes, con los cruzados, con los turcos, etc., de tal manera que la actual antigua Jerusalén está edificada unos bastantes metros sobre la antigua Jerusalén judía y es más una ciudad reconstruida por el imperio turco que entre otras cosas edificó las murallas actuales obra de Solimán el Magnífico. Y el monte de los olivos efectivamente responde al nombre y es un monte más pronunciado de lo que yo pensaba. La elevación de Jerusalén es de unos 800 metros que no es broma y las colinas o montes de Judea donde está situada no son precisamente cerros, sino zonas de cierta pendiente que forman valles un tanto cerrados hoy día ya urbanizados y al Monte de los Olivos no subía Jesucristo dando un paseo, sino que requería ciertas ganas de caminar, más en plan de excursión, que de pasear porque sí. Efectivamente hay olivos y algunos ya son milenarios.

MÁS JERUSALÉN


No hace ni una hora que hemos vuelto de visitar la Iglesia de San Juan Bautista donde la tradición dice que nació Juan el Bautista. Esta iglesia está situada en En Kerem, pueblo situado a 4 km de Jerusalén en un valle algo profundo poblado de árboles. Este pueblo había sido árabe antes de la Guerra de Independencia y desde él, según Emmanuel, hacían hostigamientos a la población judía de Jerusalén. Ahora está habitado por israelíes y se ve cierto ambiente de relax, de buenos restaurantes, de naturaleza privilegiada. Hasta ahora hemos conocido una Jerusalén ordenada, limpia, con un tráfico y vías de comunicación bastante organizadas. Se conduce como en cualquier ciudad europea o quizás mejor. No se oyen los pitidos típicos de las ciudades marroquíes, o esa sensación de agresividad que indica mala educación o falta de respeto en muchas ciudades españolas o italianas. Se observa bastante civismo. Por otra parte nadie te acosa por las calles o los semáforos tratando de venderte todo, las cosas tienen su precio y se compran a ese precio. En esto como en otras cosas hay cierto aire europeo o americano. Se construye siguiendo unas directrices que requieren un porcentaje de piedra y otro de otros materiales. Es una ciudad de color blanco amarillento o crema que no presenta esa discordancia o desorden urbanístico que se puede palpar en tantas ciudades. Según Emmanuel, vivir en ciertas zonas de Jerusalén resulta caro, bastante caro en algunos casos, y la demanda de apartamentos por parte de muchos americanos o europeos ricos mantiene los precios en los seis dígitos. Personalmente es una ciudad que me ha cautivado, tiene todo lo que la modernidad puede ofrecer y se puede también descender en el tiempo a la Jerusalén histórica y con algo de imaginación Jerusalén se convierte en la Jerusalén mítica de tantos anhelos y esperanzas para tanta gente. Jerusalén es también la ciudad de los contrastes religiosos, culturales, étnicos e históricos.

Antes de visitar En Kerem habíamos estado en el Monte Herzl. Allí está el cementerio militar judío con miles de tumbas y luego podemos visitar las tumbas de Isaac Rabin, asesinado por un fanático judío. Es una tuba sencilla donde yace también su mujer Lea. Luego siguiendo el mismo sendero rodeado de árboles y jardines donde hay gente sentada en el césped disfrutando de la sombra, se puede ver la tumba de Levi Eshkol, primer ministro de Israel cuando la guerra de los seis días.; la mujer de hierro: Golda Meier y otros. Luego, en el centro de una gran explanada que ocupa la cumbre del monte, yacen los restos de Theodore Herzl, fundador del sionismo en el siglo XIX; cuando la idea del retorno judío a Israel parecía una quimera rayana en la locura. Herzl fue un teórico más de la cuestión nacional en este caso aplicada al pueblo judío que por sus peculiaridades resultaba un proyecto político muy complicado, casi imposible. Hace calor y tenemos la suerte de ser el único grupo de visita. Como es el Shabat nada está abierto, hay menos tráfico de lo normal. Los ascensores de nuestro hotel está en sus mínimos, o sea, funciona uno de los tres que hay disponibles. Por las calles se ven cientos y cientos de judíos ortodoxos y ultraortodoxos con sus gorros redondos de piel, sus mantos blancos con las filacterias. Otros visten trajes negros con sombreros, muchos llevan la barba larga y las tonalidades raciales son muy variadas: hay judíos rubios de ojos azules, los hay pelirrojos, otros muchos son morenos tipo mediterráneo; pero otros muchos son ya muy morenos con caras alargadas o redondas y, también se ven bastantes judíos negros quizás de origen etiope, pero también negros que podrían ser nigerianos u otra nacionalidad.

Anteriormente habíamos comido en el barrio cristiano ya en la ciudad vieja de Jerusalén dentro de las murallas de Solimán. Comimos un pollo metido en pan pita con especias y tomate en un pequeño negocio de un armenio que solo servía dos cosas y varios tipos de refresco. Pero para llegar a comer a este sitio antes habíamos recorrido las llamadas estaciones de Jesucristo que son 14 según los católicos, ortodoxos y coptos. Al final de trayecto uno acaba en la Iglesia del Santo Sepulcro que, de acuerdo a las descripciones y cálculos bíblicos e históricos está construida sobre lo que era el Gólgota, lugar de crucifixión de ladrones y bandidos y donde fue también ajusticiado Jesús. No era este un monte tan alto y tan sobresaliente según representaciones cristianas, sino un pequeño relieve en las afueras comido y absorbido por las diferentes reconstrucciones de la ciudad y hoy día totalmente cubierto por las piedras de esta iglesia que cuidan y protegen de forma competitiva y agresiva franciscanos católicos, popes ortodoxos, coptos y armenios. Todos tienen su parcela y sus iglesias son bastante celosos de ella. Recordemos que el año pasado salía en la televisión española la pelea en que se engarzaron por Navidad curas y popes barbudos a patadas y puñetazos hasta que intervino la policía israelí.

Pero seguiremos hablando mañana. Muro de Lamentaciones. Paseo nocturno por barrios con toda seguridad y tranquilidad. Total ausencia de soldados o policía visible. Cosa que nos sorprendió. Sino fuera por las noticias tan distorsionadas que llegan a España, se podría decir que en Israel se vive una vida tranquila y seguira. No así en la parte palestina donde también estuvimos cruzando la Gran Muralla. Algo impresionante. Otro mundo.

Vita // Nesalem

VALLE DEL JORDÁN Y ALTOS DEL GOLÁN



Escribo desde el Kibbutz Lavi en Galilea. Este kibbutz ofrece instalaciones turísticas de primera calidad. Nos han alojado en habitaciones de cuatro estrellas y seguidamente hemos ido a cenar al comedor colectivo lleno de kibbutzin y gente con vestimenta conservadora de levita, bucles y sombrero. Según bajamos del microbús un guardia ya de cierta edad de corta estatura y con unas barbas de rabino nos recibe con el fusil cetme colgando del hombro. No solo lleva el fusil con el cañón para abajo, sino que el cinturón está lleno de cartucheras. Ahora mismo está por aquí por el lobby mientras escribo en la zona Wi-fi y un montón de gente mira el partido de España-Holanda en la pantalla gigante. A veces gritan pero yo sigo escribiendo. Hay un grupo de chavales de edad de instituto hablando inglés americano; supongo que lo son, pero muchos judíos en israel hablan inglés y con el inglés me muevo como en casa.

Llegamos a este kibbutz, que está en el programa, después de haber estado en Safed, la ciudad del misticismo judío y la Kabbalah. Sabed está situada en la alta Galilea y la alta Galilea es un paisaje de montañas y valles poblados de árboles y valles fértiles con todo tipo de fruta y verduras y cincuentamil cosas más. La comida del kibbutz era excelente, en general en los hoteles se come de buffet y el buffet está lleno de vegetales de todo tipo, de pescados ricosy otras delicias cuyo nombre tendré que aprender. Ana está encantada con la comida y yo más. Safed es un pueblo de 40,000 habitantes situado en la ladera de una colina que mira a un amplio valle y este pueblo es emblemático porque en el siglo XVI varias familias sefardíes vinieron a vivir a este pueblo, entre ellos José Caro e Isaac Luria. Estos dos sabios judíos fundaron sinagogas al estilo sefardí, o sea, lugares de reunión donde la gente se sienta mirándose unos a otros y de manera más informal que sentados en fila mirando al frente hacia los rollos. Hemos visitado las dos sinagogas y hemos paseado por el antiguo barrio judío. Safed en esa época era un pueblo con población musulmana, cristiana y judía. Pero Safed también es conocida por los combates del Irgún y Hagana (dos grupos armados israelíes) contra los destacamentos árabes que tenían el control del pueblo. La población judía del 48 estaba constituida por unas decenas de familias sin posibilidad de defenderse. Los combatientes israelíes lograron contrarrestar su inferioridad numérica con un enorme mortero de fabricación familiar que a base de un ruido tremendo nocturno daban la impresión de ser un ejército mucho más poderoso. La población árabe comenzó a huir y los combates finales lograron inclinar la balanza a favor de los israelíes.


No es el momento de hablar de Kabbala, aunque el clima de Safed inspira misticismo judío. Hay muchas salas de arte con temas inspirados en esta escuela de sabiduría esotérica que comenzó en Toledo, Barcelona, Gerona y luego; tras la expulsión continuó en Safed. Las calles del pueblo son laberínticas y retorcidas con algunas plazas donde se `puede ver gente tomándose un refresco. Una mayoría de la población es ortodoxa y visten al uso. Hasta se ven niños con el sombrero y la levita y el sombrero y resulta simpático. El nivel de vida se ve alto y también se puede comprobar que se está convirtiendo en un lugar de veraneo de muchas familias israelíes. Antes de llegar a Safed habíamos visitado los altos de Golán. Hemos subido al Monte Avital (1,600 m) y desde allí pudimos ver territorio sirio. Efectivamente la frontera siria estaba a unos cuatro kilómetros. En realidad estábamos en una de las zonas más conflictivas del mundo, pero nada hace pensar que sea así, salvo el monte de en frente: el Monte Emel con toda una cumbre militarizada y con los mejores aparatos de detección de movimientos en toda la frontera entre Siria e Israel. Recordemos que los altos de Golán servían, antes de la guerra de los seis días, de balcón sirio desde el cual cañoneaban y disparaban a capricho los kibbutzs de la zona del Mar de Galilea y las ciudades cercanas. Una vez conquistadas estas colinas y montañas el peligro desapareció por el momento. Hemos visitado uno de los búnkeres israelíes que dominan todo el gran valle de la zona siria, se podían ver pueblos lejanos con sus minaretes y alguna reserva de agua. Al otro lado de Monte Avital se ve toda la alta Galilea a vista de águila. A la vuelta y ya en dirección Safed pudimos ver las dependencias del alto mando sirio cuando la frontera tocaba el mar de Galilea y sobretodo los campos minados con letreros de peligro en las faldas de las colinas en terreno rocoso. Estas minas antitanques y personales habían sido sembradas por los sirios en la guerra de Yon Kippur en el año 1973 cuando los sirios intentaron recuperarlas y fracasaron. Cuando los tanque israelíes se acercaban sobre Damasco, los sirios pidieron rápidamente el alto el fuego. También era posible ver tanques sirios destruidos en algún campo cercano y más allá fue posible ver unos pocos tanques haciendo maniobras no muy lejos de la carretera.

Anteriormente veníamos del Valle del Jordán cruzando Cisjordania. Toda esta zona está llena de kibbutzs que trabajan las fértiles tierras del Jordán. En teoría esta zona es zona palestina, pero por razones administrativas complejas que no entiendo es zona segura para viajar. Las carreteras son buenas y cuando se para en algún pueblo de la ribera del jordán cerca ya del Mar de Galilea parecen pueblos con alto nivel de vida, una alta producción agrícola. Me recuerda la urbanización de los pueblos americanos con la excepción del tipo de casa. Son poblaciones que dan impresión de modernidad, de actividad, de organización, de saber hacer las cosas. Invitaría a muchos españoles que no dejan de detestar Israel visitarlo y verlo y palparlo. La impresión que reciben a través de nuestra prensa es nefasta y obedece a criterios de ideología pro-árabe descarados.

Este viaje comenzó en Jerusalén, para después bajar a la actual ciudad árabe de Jericó y luego seguir el Valle del Jordán hasta los altos del Golán.

Queda por escribir la experiencia de pasar la Gran Muralla y la descripción e impresión del Muro de las lamentaciones y tantas otras cosas que con tiempo se escribirán.

Vital/ Nesalem desde el Kibbutz Lavi.

CAFERNAÚN, NAZARETH: JESÚS Y ALÁ


Me metí en el Mar de Galilea descalzo y con los vaqueros remangados. Quise caminar sobre las aguas como lo había hecho Jesús, pero fracasé en el intento y me mojé. Las leyes naturales desafían con absoluta arrogancia y seguridad el anhelo de la fe. El agua estaba caliente al principio. Demasiado caliente. Luego a medida que fui entrando, fue enfriando hasta llegar a ser agradable. La temperatura del momento era 40 grados a la sombra y la evaporación del Mar de Tiberíades formaba una frágil neblina. Al fondo estaban las montañas del Golán. ¿Qué sucedió en estos escenarios? ¿Qué sucedió REALMENTE en estos escenarios en vida de Jesús? Porque Jesús tuvo que haber sido un personaje conocido en la zona como lo hubiera sido cualquier personaje peculiar en un puerto de mar como Luanco o Candás, por poner un ejemplo. Si Jesús era de la aldea de Nazaret, cuando bajaba a Cafernaún que era donde se movía, era como si Pachu Fernández, el chaval ese tan listo y tan religiosos de Sariego bajare a la Pola. Es decir, todo el mundo lo debía de conocer, conocerían a su padre, a su madre, sus circunstancias personales como se suele hacer en los sitios pequeños; y Cafernaún no dejaba de ser un sitio pequeño en aquella época. Jesús se encontraría con la gente de su edad: con Pedro, con Jacobo, con Felipe, etc. Iría a la plaza del pueblo a pasear y a charlar y gastar bromas o sufrir las bromas de algunos, porque Jesús debía de ser algo peculiar. Jesús posiblemente se preocupaba de las cosas religiosas con más seriedad que los demás chavales de su edad, y, eso; aunque los rabinos o maestros de la sinagoga lo considerasen bueno, no dejaba de mosquear a los chavalotes y las chavalas que seguro que alguna andaba detrás de él. Y no solo a los chavales, sino a los mayores también. Ya sabemos cómo es la suspicacia de los pueblos o lugares pequeños.

Todo esto me lo podía imaginar después de haber visitado Nazareth y los pueblos o aldeas de la alta Galilea y más viendo las ruinas de Cafernaún. No tiene nada que ver la Galilea actual con la de entonces, pero uno puede imaginarse lo que pudo suceder en aquellos lugares tan nuevos pero familiares al mismo tiempo. El mito se encarna en el paisaje. La realidad vuela por algún sitio. Cuando piso las ruinas de Cafarnaún y veo el lugar donde estuvo situada la sinagoga y los cimientos de las casas de piedra y el Mar de Galilea allí mismo y el quiosco que vende Coca-Cola y camisetas y gorras de Israel y Tierra Santa o suvenires de todo tipo; pienso que la realidad está a la altura de la mano. Jesús curó a la suegra de Pedro aquí mismo, en alguna de esas casas, y la señora tenía una fiebre alta. Jesús era una persona con cierto carisma de profeta o hombre santo. Me imagino cuando sale de la casa, las calles bulliciosas de gente que lo saluda: “Ahí está Jesús el hijo de José y María otra vez. ¡He Jesús! ¿Cómo está tu padre? Dile a tu hermana Mariam que Elisabeth la de Jonathan Ben-Eliu quiere darle el vestido que le prometió. Dales saludos a Yohakim de mi parte cuando vuelvas al pueblo, etc… ¡Jesús, ¿Te tomas un trago de buen vino antes de partir?, etc.

Hay un lugar cercano a Cafernaún que la tradición dice que fue el monte del famoso sermón. Lo he visto y contemplado y es posible que allí sucediera algo. Me imagino a Jesús con unas ideas muy claras sobre lo que ha de ser el judaísmo correcto, el judaísmo de los profetas, de los hombres como Juan el Bautista. Es un Jesús ya maduro, con sus treinta años encima, y con ganas de predicar aquello que sus intensas experiencias con el Bautista o con algún maestro esenio le impulsan a pregonar. Hay que imaginarse las corrientes contraculturales y críticas del momento que tenían como blanco la corrupción del Templo de Jerusalén, las connivencia del establishment saduceo con los romanos, la cultura gentil griega de ciudades como Escitópolis y otras con influencia y población griega. Jesús es un hombre contestatario que cree que la religión debe de ser más seria e ir al corazón de la gente en lugar de las apariencias y el formalismo o como pretexto para vivir bien y lavar la conciencia de los hipócritas.

Podría seguir imaginándome cosas y más cosas porque cuando miro el paisaje galileo, las montañas cercanas o lejanas, los caminos, la población actual, el cielo; las nubes y el Lago de Genesaret, creo que veo la realidad: estoy viendo lo que Jesús pudo ver cuando miro a las montañas lejanas: eso es algo que puedo compartir con él, cuando miro al Mar de Galilea, me lo puedo imaginando mirando también a este lago tan familiar y prosaico hasta cierto punto: lugar de pescadores amigos, de gente conocida, de meditaciones calladas. Luego la sinagoga y la lectura de los rollos y la seriedad de Yavé o Yah o lo impronunciable.

Nazareth hoy día es una ciudad de 40 mil habitantes que junto a otros pueblos de los alrededores forma una zona urbana algo densa y con tráfico intenso. En Nazareth saqué dinero de un cajero y bebimos agua mineral Nestle. Nazarteh es una ciudad que vive del turismo, que tiene una población árabe importante y que al lado mismo de la iglesia de la Anunciación hay un anuncio bastante grande y visible en inglés que dice: “No hay más camino que Alá y todos aquellos que buscan otra cosa que no esté escrita en el Corán están perdidos.” Un mensaje de verdadera tolerancia islámica precisamente en el pueblo donde mejor podrían demostrar su “tolerancia”. Pero no es así y la gente del buen rollito progre española o de otros sitios deberían de tomar nota: Esta gente no miente, dicen lo que realmente siente y sin miedo o inhibición alguna, aunque sea en el mismo Israel tan “represivo” y tan “fascista”, según ellos; aunque sea en Nazarteh. Pónganse señores a escribir algo parecido en un anuncio publicitario y en clave cristiana en Medina, La Meca, Fez, Teherán. Estamos muy ciegos.

Vital /Nesalén
Tel Aviv